Bitácora: Partimos con un debut londinense de baladas a media luz y teclados de espíritu casero, para sumergirnos luego en un sintetizador que reaprende a nadar en aguas abiertas. Seguiremos con guitarras japonesas que respiran el final del verano, y con un synth-pop grabado en el salón de una casa como acto de resistencia. Cerramos surcando el océano en un vuelo que transforma el viaje en metáfora de la vida y su desenlace.
Artista: RECKONWRONG
Disco: How Long Has It Been?
Sello: New Year
Año: 2026

Tras años alejado de los focos, el productor y cantante londinense Alex Peringer —conocido como Reckonwrong— firma con este debut un álbum largamente gestado. Forjado en un puñado de sesiones donde el piano Rhodes y su voz grave se registraron ante un pequeño grupo de amigos, el disco reúne baladas de luz tenue y miniaturas de teclado que dialogan con la canción clásica y el experimentalismo contemporáneo. Su pasado en la pista de baile deja paso a una intimidad de espíritu casero, poblada de bandas de acompañamiento plásticas, ecos artúricos y una cadencia balear anhelante. Transformación, amistad, amor y búsqueda de sí mismo atraviesan estas piezas. Inaugura, de paso, el sello New Year, refugio para músicas de amigos y compañeros de viaje.
Artista: COLLEEN
Disco: Libres Antes Del Final
Sello: Thrill Jockey
Año: 2026

Cécile Schott, la francesa afincada en Barcelona que graba bajo el nombre de Colleen, concibió y registró este trabajo íntegramente con un sintetizador Moog Matriarch, en su propia casa. Décimo álbum de una trayectoria hecha de reglas autoimpuestas —cajas de música, sintetizadores de bolsillo, cuerdas barrocas—, aquí el pulso cambia: hay más cuerpo, más bajo, una urgencia inédita que empuja al movimiento. Su origen es autobiográfico y físico: tras tres décadas alejada del mar por una fobia al agua, Schott volvió a aprender a nadar en aguas abiertas. De ese acto de coraje brota un disco sobre reparar viejas heridas y volver a empezar, apacible en la superficie y tenso por dentro, que se pregunta hasta dónde somos dueños de lo que pensamos y sentimos.
Artista: SHINSUKE HONDA
Disco: Banka (??)
Sello: Alpha Enterprise · reed. studio mule
Año: 1991 · reedición en vinilo 2025

Guitarrista de la legendaria banda Hachimitsu Pie, el japonés Shinsuke Honda había dejado en Silence una de las cumbres del ambient-jazz de guitarra de su país. Editado solo en CD en 1991 y rescatado ahora por primera vez en vinilo, Banka —el verano que se acaba— prolonga aquel espíritu y lo depura. Las guitarras se superponen y ondulan hasta volverse pura atmósfera; cada tema respira una nostalgia estacional, ese instante en suspenso entre lo que fue y lo que se aproxima. Piezas como “???” o “????????” dibujan paisajes serenos de agua y brisa. Es música ambiental en su sentido más literal: sonido para habitar y dejar correr las horas húmedas del estío tardío
Artista: RIAD AWWAD
Disco: Intifada 1987
Sello: Majazz Project
Año: 1987 · reedición 2021

Apenas una semana después de estallar la Primera Intifada, en diciembre de 1987, el palestino Riad Awwad reunió a sus hermanas Hanan, Alia y Nariman en el salón de la casa familiar y grabó este álbum con equipos electrónicos construidos por él mismo. Uno de los temas lo firmó junto al poeta Mahmoud Darwish. Imprimió tres mil casetes y los repartió por la Ciudad Vieja de Jerusalén y Cisjordania; el ejército israelí confiscó cuanto encontró y lo mantuvo detenido durante meses. Recuperado décadas después desde un archivo de cintas, el disco despliega un synth-pop casero de sintetizadores árabes, grooves bailables y voces que alternan el lamento y el fulgor. Testimonio de resistencia y, al tiempo, celebración de la vida
Artista: PAN•AMERICAN
Disco: Fly The Ocean In A Silver Plane
Sello: Kranky
Año: 2026

Mark Nelson, fundador de Labradford y arquitecto discreto del post-rock, lleva más de veinticinco años dando forma a su proyecto Pan•American. Este décimo álbum en solitario, llegado tras un tramo de colaboraciones, se ordena como un vuelo largo que cruza el Pacífico rumbo a San Francisco: un trayecto tan real como interior, donde el desplazamiento se vuelve metáfora de los ciclos de la vida y la muerte. Guitarras eléctricas y acústicas se enlazan con electrónica, grabaciones de campo, voces de niños y algún violín fugaz de su vecina Mallory Linnehan. El resultado es más luminoso de lo habitual, hospitalario incluso cuando medita sobre la partida. Brian Eno lo describió una vez como “Duane Eddy tocando a Erik Satie”.
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