Bitácora: Iniciaremos con un clásico revisitado, donde la intensidad espiritual del post?rock se expande en nuevas texturas y silencios. Seguiremos con un proyecto que transforma la memoria política en paisajes electrónicos de tensión y ritual. Más adelante nos encontraremos con una voz irlandesa que convierte la vulnerabilidad en canto de resistencia, entre plegaria y protesta. Continuaremos con un creador chileno que despliega un mosaico de estilos, desde la ironía cotidiana hasta la densidad atmosférica. Cerraremos con un artista emergente de la escena alternativa norteamericana, que convierte la nostalgia en un impulso renovador.
Artista: TALK TALK
Disco: Spirit of Eden (Half Speed Master 2025)
Sello: Universal/EMI
Año: 2025

Esta reedición en vinilo a media velocidad devuelve a la superficie uno de los álbumes más radicales y visionarios de los años ochenta. La obra, originalmente publicada en 1988, se presenta ahora con un corte realizado por Matt Colton en Metropolis, supervisado por Lee Harris y Charlie Hollis, hijo del desaparecido Mark Hollis. La técnica de half speed mastering otorga mayor claridad en los silencios, mejor respuesta en los transitorios y un detalle más fino en las frecuencias altas, cualidades esenciales para un álbum construido sobre la tensión entre el vacío y la irrupción sonora. El disco despliega seis piezas que se mueven entre la improvisación jazzística, la densidad ambiental y la ruptura de la estructura pop, creando un híbrido que anticipó el post-rock y que inspiró a generaciones posteriores como Radiohead, Sigur Rós o Mogwai. La nueva edición resalta la amplitud espacial de temas como The Rainbow y Desire, donde los contrastes entre calma y explosión se sienten con mayor dramatismo. La crítica especializada ha reiterado su carácter de obra maestra, destacando la capacidad de Hollis y Tim Friese-Greene para conjugar silencio, espiritualidad y riesgo creativo en un lenguaje musical único. Más que una reedición, esta versión de Spirit of Eden es una invitación a redescubrir un álbum que sigue desafiando las convenciones de la música popular, reafirmando su lugar como piedra angular de la experimentación sonora contemporánea
Artista: PHAROAH CHROMIUM
Disco: Chronicles from the Arab Cold War
Sello: Discrepant
Año: 2026

Este trabajo del músico germano-palestino Ghazi Barakat se erige como un testimonio sonoro que entrelaza memoria política y experimentación radical. La obra se despliega en dos caras que funcionan como espejos de la historia reciente: la primera, concebida en sesiones de 2023 con flautas, EWI y ritmos de danza oriental, se nutre de las voces infantiles tomadas de Chants Révolutionnaires d’Oman (1975), transformando la inocencia en resistencia y dedicando su pulso a los niños de Gaza. La segunda cara, marcada por la sombra de los acontecimientos posteriores al 7 de octubre, se adentra en un territorio más sombrío y ceremonial. La trompeta de Philipp Selalmazidis atraviesa los pasajes como un lamento fúnebre, mientras las texturas electrónicas se densifican hasta rozar lo ritual. El álbum rehúye la ilustración directa del conflicto, pero su arquitectura sonora transmite la tensión entre fragilidad y furia, entre esperanza y duelo. Cada pieza, desde Intro / Riah Ach-Chark hasta Siah-Khal, se convierte en un fragmento de crónica que rehúsa el espectáculo y apuesta por la escucha activa. La producción de Barakat, fiel a su trayectoria en discos como Gaza (2015) y Jean Genet à Chatila (2018), reafirma la música como espacio de responsabilidad y memoria. La edición limitada en vinilo subraya su carácter de objeto de resistencia cultural, un documento que se sitúa en la frontera entre arte sonoro y testimonio político. Más que un álbum experimental, Chronicles from the Arab Cold War es un acto de conciencia: un mapa sonoro que invita a pensar la historia desde la vibración, la pausa y la intensidad de lo no dicho
Artista: LISA O’NEILL
Disco: The Wind Doesn’t Blow This Far Right
Sello: Rough Trade
Año: 2025

Este EP de seis canciones y treinta y dos minutos se presenta como un manifiesto musical contra la injusticia y la deshumanización. La voz de O’Neill, áspera y cargada de historia, se despliega como un canto que oscila entre plegaria y protesta, evocando la tradición de figuras como Shane MacGowan y Sinéad O’Connor, pero con un timbre propio que se incrusta en la memoria. La pieza titular, de más de seis minutos, se erige como un himno sombrío y conmovedor, un lamento por la inhumanidad del hombre que se transforma en súplica colectiva. Su cualidad casi litúrgica se entrelaza con imágenes de niños famélicos y paisajes devastados, recordando que las catástrofes más crueles no son naturales, sino fruto de la codicia y la violencia. La canción se expande lentamente, como un río que arrastra dolor y compasión, hasta convertirse en un llamado a la unión frente al desastre. El EP, aunque breve, condensa una fuerza emocional que lo sitúa en la frontera entre la canción popular y el arte político. Cada tema funciona como un fragmento de crónica contemporánea, donde la vulnerabilidad se convierte en resistencia y la belleza se abre paso en medio de la oscuridad. O’Neill, que ya había dejado huella en proyectos como Peaky Blinders y en el funeral de MacGowan, reafirma aquí su lugar como una voz imprescindible, capaz de transformar la música en conciencia. Más que un conjunto de canciones, The Wind Doesn’t Blow This Far Right es un recordatorio de que la música puede detenernos, sacudirnos y devolvernos la esperanza en medio del duelo
Artista: MIKE NORRIS
Disco: No soporto a Mike Norris
Sello: Discos Chalacos / Laboratorio Audiovisual
Año: 2026

Desde marzo de este año está disponible en todas las plataformas el último disco de Mike Norris, exintegrante de Shogún y habitual en Perdidos, ya sea presentando su música o tocando en vivo. No soporto a Mike Norris es un extenso trabajo de 31 canciones que se prolonga por casi dos horas y que se aparta de la lógica del single inmediato para apostar por la lentitud como estética central. Las composiciones, en su mayoría de tempo lento o medio, se mueven entre lo introspectivo y lo nocturno, con letras que abordan lo cotidiano y lo subconsciente mediante mensajes aparentemente incoherentes que, al escucharse con atención, revelan sentido y cercanía. El álbum despliega una diversidad estilística que va del slowcore al noise atmosférico, pasando por trap, dub, funk y electrónica lo-fi, además de piezas de guitarra clásica de tradición latinoamericana. Esa variedad no busca cohesión narrativa, sino un flujo de estados que se suceden con paciencia, como capítulos de una narración cinemática. Hay ironía en títulos como Toma Coca Cola o No hay plata, melancolía en Me regalas la lluvia y un aire ceremonial en San Hilario I y II. Producido íntegramente por Norris y coeditado por Discos Chalacos y Laboratorio Audiovisual, el disco se erige como un manifiesto de resistencia frente a la velocidad del mercado musical. Durante el año se espera una edición en CD de especial cuidado.
Artista: TYLER BALLGAME
Disco: For the First Time Again
Sello: Independent
Año: 2026

Este disco se presenta como un ejercicio de memoria y renovación. Ballgame, artista emergente de la escena alternativa norteamericana, construye un repertorio de diez piezas que oscilan entre el folk introspectivo y la experimentación electrónica, con un pulso narrativo que evoca tanto la intimidad del diario personal como la amplitud de un manifiesto colectivo. La apertura con Static Reverie marca el tono: guitarras acústicas que se entrelazan con capas digitales, creando un espacio donde lo analógico y lo virtual conviven sin jerarquías. En Glass Cities la voz se convierte en eco urbano, mientras que For the First Time Again, tema central, despliega un crescendo que transforma la nostalgia en celebración. El álbum juega con la idea de repetición y descubrimiento, como si cada escucha fuese un regreso al origen, pero con la conciencia de lo vivido. La producción, austera pero precisa, resalta la crudeza de las letras y la fragilidad de los silencios. Hay momentos de vulnerabilidad extrema, como en Ashes in Reverse, y otros de energía expansiva, como Neon Horizon, donde el ritmo se abre hacia territorios cercanos al dream pop. El resultado es un mosaico de emociones que rehúye la linealidad y se instala en la paradoja: volver a empezar, pero con la memoria intacta. Más que un debut formal, For the First Time Again es una declaración de intenciones: un recordatorio de que la música puede ser simultáneamente refugio y exploración, un espacio donde lo íntimo se convierte en universal.
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