Bitácora: Partiremos con una compositora que rescata las hilachas de su disco anterior. Luego abriremos un casete de viejas grabaciones con cantos rurales griegos sobre el destierro y la fiesta. Seguiremos con un dúo del dream pop que durmió treinta años en cintas DAT, y con un electrónico inglés que se tiende al sol. Después, folk de paisajes desérticos soñado desde la gran ciudad, y cerraremos a bordo de un tren fantasma.
Artista: JULIA HOLTER
Disco: Materia
Sello: Domino
Año: 2026

Hay compositoras que tiran lo que sobra y otras que, como JULIA HOLTER, vuelven a la mesa de mezcla a recoger las raspas. Materia nace como apéndice de Something In The Room She Moves (2024): cuatro canciones nuevas trabajadas en gira junto a su banda y versiones reimaginadas de material anterior, siete piezas en treinta y cinco minutos. Más pequeño por diseño, el disco disfruta del silencio y deja que las composiciones se adelgacen, se quiebren o se detengan cuando encuentran su forma. “The Laugh Is In The Eyes” abre sobre un compás de cinco tiempos, con silbidos, chillidos y una dicción que parece interrumpir y termina encajando; se vacía en el centro y vuelve a llenarse. “My Lost One”, inspirada en libros infantiles de rimas inquietantes y sílabas sin sentido, avanza sobre arpegios de caja de música y un bajo que suena entre cuerda frotada y caramelo derretido, hasta un final radiante en que HOLTER repite en bucle “I leave my dove, my lost one”. “Fantasy” es casi inquietante de tan controlada: se llena de elementos y luego los retira uno por uno. Flautas que parecen robadas de una sesión de jazz, bajo sin trastes, percusiones que recuerdan el pop barroco de los sesenta y ecos de BRIAN ENO, TERRY RILEY y RYUICHI SAKAMOTO se cruzan en un sueño lúcido. Materia prueba que los márgenes también guardan tesoros, y que una idea descartada puede tener todavía mucha vida por delante.
Artista: VARIOS (GEORGIA MITTAKI, SOTIRIA VASILEIOU y más)
Disco: Curse You, Foreign Lands
Sello: Death Is Not The End
Año: 2026

Canta GLYKERIA ZOUMPA: maldita seas, tierra extranjera. De ese lamento por la xenitiá —el exilio, la emigración, la ausencia del que partió— toma su nombre este casete de Death Is Not The End, el sello londinense que desde hace una década desentierra grabaciones antiguas sin limpiarles el polvo. Catorce piezas de demotiká, la música rural griega, registradas entre fines de los años treinta y mediados de los cincuenta, con improvisaciones pentatónicas que se elevan, ritmos de compases irregulares y voces que van del llanto desgarrado al júbilo. GEORGIA MITTAKI, una de las grandes voces del canto popular de preguerra, desliza con gracia ágil “????? ???’ ??????????”, el deseo de una muchacha valaca de las montañas. SOTIRIA VASILEIOU encarga en “???? ???? ??? ??? ??????” que la madre lleve un recado a Yannis, y VAIOS MALLIARAS canta “? ?????????”, el amaranto, flor que en la tradición no se marchita. Alrededor, clarinetes que lloran, violines, laúdes y panderos; el crujido de la pizarra es parte del paisaje. La portada adapta una acuarela de Edward Lear de 1857, un pueblo de Epiro colgado de la montaña. No hay aquí restauración pulcra ni afán de museo: son voces que viajan desde aldeas y cafés hasta nuestros oídos con la aguja todavía rascando, prueba de que la muerte, efectivamente, no es el final.
Artista: INRAIN
Disco: Rise
Sello: Music From Memory
Año: 2026

A comienzos de los noventa, Geoff Travis, el hombre detrás de Rough Trade, presentó a RUDY TAMBALA, de A.R. KANE, y a ALISON SHAW, de CRANES. Dos bandas que a fines de los ochenta habían abstraído el pop hasta darle nombre al dream pop; dos personas que, lejos de las expectativas de sus grupos, se encerraron varios meses en H.Ark! Studios, en Stratford, al este de Londres. De esas sesiones salió un único siete pulgadas en 1991 y poco más; hoy Music From Memory lo rescata, remasterizado desde las cintas DAT originales y con un tema de 2012, “Biology”, como epílogo. Muestreo temprano, cajas de ritmo, guitarra acústica y voz, usados con cuentagotas: el espacio aquí es un instrumento más, y las voces muchas veces improvisadas quedaron en primera toma. “Grow” casa el rasgueo acústico con repiques eléctricos catárticos. “…And Julie Rose” es una canción de cuna suelta, con la voz aniñada de SHAW flotando sobre una especie de música de ascensor romántica. “Sleep” es una deriva lenta de guitarra punteada y susurros lejanos. Imaginen a COCTEAU TWINS a media velocidad y una voz juvenil apenas más sombría: por ahí anda este cuarto de hora mínimo, con sombras de jungle y dub en los graves, que mira hacia atrás sin dejar de soñar hacia adelante: un secreto bien guardado que por fin sale a la luz, treinta y cinco años después.
Artista: PYE CORNER AUDIO
Disco: More Songs About The Sun
Sello: Sonic Cathedral
Año: 2026

Durante años, MARTIN JENKINS construyó con el nombre de PYE CORNER AUDIO una electrónica de pasillos en penumbra, hecha de cintas gastadas y sintetizadores fantasmales. Con Let’s Emerge! (2022) empezó a asomarse a la superficie, y este segundo disco para Sonic Cathedral, secuela declarada de aquel, se tiende derechamente al sol. La consigna fue empapar todo de distorsión y saturación, pero sin reventar amplificadores: un calor que se siente en la piel más que en los oídos. ANDY BELL, guitarrista de RIDE y de OASIS, presta sus guitarras de shoegaze y psicodelia en cuatro de los doce temas. “Euphoria” abre con un balearic de ojos entrecerrados; “Cycle”, primer sencillo, avanza sobre un bajo electro y es quizás lo más pop que JENKINS haya firmado, con él mismo al micrófono. “The Race Is Run” corre en otra dirección, y “As We Begin” vuelve a juntar sintetizador y guitarra para mirar hacia adelante. En el camino aparece el novelista escocés IAN RANKIN recitando un monólogo sobre un pulso de persecución ochentera. STEREOLAB, SPACEMEN 3, HARMONIA, CLUSTER y SUICIDE rondan como influencias confesas. Hay sombra, claro —hace falta para apreciar la luz—, pero el hilo que une las piezas es un optimismo casi terco, obstinado en tiempos oscuros: canciones para cerrar los ojos de cara al cielo y dejar que la tibieza haga lo suyo.
Artista: IVY KNIGHT
Disco: Iron Mountain
Sello: Scenic Route
Año: 2026

Criada en Oakland y radicada en Brooklyn, IVY KNIGHT llega a su primer larga duración después de dos EP, y lo hace mirando hacia un lugar donde nunca vivió: los paisajes áridos del suroeste estadounidense, rocas rojas, cañones, faros en el desierto. Es la mirada de una soñadora de ciudad que se inventa un mundo para hundirse en él, recordando memorias que parecen transmitidas desde generaciones pasadas, con melodías folk y viejas baladas de sendero de fines de los cincuenta. Detrás de la consola está DEER PARK, productor que ha trabajado con ECCO2K, FAKEMINK y EVILGIANE, y que aporta una capa contemporánea reducida, abierta, levemente inquietante. “Headlamp”, escrita en el invierno de 2023, abre con un banjo destacado y la voz suave de KNIGHT, pensando en recuerdos que pasan por el espejo retrovisor a los que se les dice gracias. “Deep Blue” cambia el ocre por el azul profundo que anuncia su título, “Swimming In Blood” es una balada atmosférica que se queda flotando aunque su letra sea difícil de asir, y “Red Rock” nombra la tierra rojiza de ese desierto imaginado. El título guarda una ironía: Iron Mountain es el nombre de un centro de datos, tema de la tesis que la autora escribía sobre sus efectos en el clima. Folk espectral, íntimo sin ser distante, en la estela de JOANNE ROBERTSON, CAT POWER o ML BUCH.
Artista: CHRIS WATSON
Disco: El Tren Fantasma
Sello: Touch
Año: 2011

En enero de 1999, CHRIS WATSON subió como sonidista de la BBC a uno de los últimos trenes de pasajeros de los Ferrocarriles Nacionales de México, rumbo a la serie Great Railway Journeys. Durante un mes cruzó el país de costa a costa, de Los Mochis, en el Pacífico, a Veracruz, en el Atlántico, atravesando la Sierra Tarahumara y el espinazo del país. Ese servicio ya no existe, y el monte ha vuelto a tragarse buena parte de las vías; lo que queda es este viaje acústico reconstruido con grabaciones de archivo. “La Anunciante” abre el recorrido como una voz que llama a subir, y en “El Divisadero”, el mirador sobre las Barrancas del Cobre, la bocina de la locomotora pasa rugiendo antes de disolverse en un zumbido grave, como si el tren se volviera jinete fantasma en el cielo. Chirridos de acero, el ritmo de las ruedas sobre los rieles, pájaros, insectos, voces de estaciones y mercados: WATSON, que fue fundador de CABARET VOLTAIRE y THE HAFLER TRIO antes de dedicarse a registrar la naturaleza, crea profundidad y espacio donde otros solo verían ruido. El tren aparece como un intruso humano pero antinatural, un gigante metálico que traquetea por el paisaje, y también como memoria de una proeza de ingeniería. Homenaje, documento y mapa del alma: música concreta que se escucha con los ojos cerrados.
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