Programa lunes 14 de noviembre de 2016, 102.5fm Radio U. de Chile

Bitácora: Partiendo con un músico que no baja la guardia y nos sigue contando sus historias y anécdotas trágicómicas, luego con un músico chileno que se las trae y que se las trae-trae. Haremos una pequeña pausa-homenaje pues una noticia aciaga nos dejó con una pena inmensa (pero la música es algo que no nos abandonará nunca, ojo con eso). Luego una de las dos o tres bandas favoritas de John Peel con disco-video nuevo, cerrando con música de una gran peli y con una banda que aterrizará en Santiago a principios del próximo año.

Artista: DEVENDRA BANHART
Disco: Ape in Pink Marble
Sello: Nonesuch
Año: 2016
devendra banhart - ape in pink marble
Del sitio http://jenesaispop.com : “Devendra Banhart camina por una calle de Los Ángeles e imagina dónde estará su amigo Asa Ferry. ¿Quizá sentado frente a la estación de autobuses? Banhart quiere tanto a su colega, miembro del desconocido grupo de pop orquestal Kind Hearts & Coronets, que comienza a escribir para él una canción llamada ‘Middle Names’ sobre esa imagen tan poética que le ronda la cabeza: ambos pueden estar paseando por la ciudad sin que el otro sepa dónde se halla cada cual, cuando puede que sólo les separe una manzana. Asa Ferry muere de manera repentina y Devendra, destrozado por no haberle podido ayudar, termina la canción que ya había empezado, la que al final abre su nuevo disco, ‘Ape in Pink Marble’, el primero desde ‘Mala‘. Cuenta el artista en una entrevista que publicaremos próximamente que en estos 3 años han sido muchas las personas de su entorno que ha perdido. Sin embargo, Devendra siempre ha sido un cantautor muy peculiar, y este no es un disco lleno de composiciones para superar su duelo. No es, ni más ni menos, que otro disco de Banhart en el que caben muchas de las experiencias que ha vivido recientemente. Y están las malas, pero también las anécdotas insignificantes, como la que inspira la divertida ‘Fig in Leather’, una ¿auto?parodia de un tipo que pretende ser caballeroso para terminar en realidad cubierto de caspa hablando de tecnología desfasada, todo ello envuelto en sugerentes teclados de disco lo-fi, deliberadamente eso, desfasados; o ‘Theme for a Taiwanese Woman in Lime Green’, simplemente el retrato de una conversación con una “señora mayor” con un traje de “lima verde”, vista desde su coche en otro paseo por Los Ángeles. Devendra le dice que le gusta tanto su ropa que quiere hacer una canción sobre ella y ella le contesta: “I’m from Taiwan daaahhhlllliiinnggg, Taiwan!”

Artista: THE MUGRIS
Disco: Super Dog
Sello: Traicion73 / Discos Cetáceos
Año: 2016
THE MUGRIS COVER
“Mugris es el proyecto solista de Mauricio Romero, músico de la ciudad de Talcahuano, Chile. A través de la ejecución en vivo de sintetizadores análogos, la música de The Mugris toma como base las manifestaciones rítmicas de la música electrónica para combinarlas con las atmosferas y efectos más propios de la psicodelia, lo que lo convierte en uno de los actos en vivo más llamativos de la escena”. Reseña autoescrita en tercera persona, que resume muy bien la actual alza en la presencia de The Mugris, que poquito a poquito se ha hecho un muy buen nombre, a punta de trabajo y muuuuuy acertada propuesta Sonora. El secreto mejor guardado de Talcahuano ya no lo es. Poco falta para que no tengamos acceso a él, así que por mientras con confianza le podemos decir: Felicitaciones Chispa, te quedó la raja el disco!!! Ta’ muuuuuu weno!!!!.

Artista: LEONARD COHEN
Disco: You Want it Darker
Sello: Sony
Año: 2016
Leonard-Cohen
Del sitio http://www.abc.es , de un artículo salido poco después que el disco: “Bien se ha dicho que la atmósfera que rodea el decimocuarto disco de estudio de Leonard Cohen recuerda al testamento sonoro de Bowie, «Blackstar». La voz de Cohen suena más profunda que nunca, y sus letras huelen a despedida. Son nueve canciones de un hombre sabio, desencantado, nostálgico, cansado, pero en paz consigo mismo y con el mundo. «You Want It Darker» (réquiem pop). Primer single, y el tema más dramático. «Estoy listo, mi Señor», repite en esta especie de réquiem de casi cinco minutos, con el acompañamiento del lúgubre coro de la Sinagoga Shaar Hashomayim. «Un millón de velas están quemándose pidiendo la ayuda que nunca llegó». Nos encontramos con el Cohen más espiritual, dirigiéndose a lo más profundo del alma humana.«Treaty» (balada sobre el amor perdido). «Me siento cada noche a tu mesa pero no acabo de conectar contigo. Estoy cansado y enfadado todo el tiempo, ojalá hubiera un pacto entre tu amor y el mío». Como es habitual en su cancionero, mezcla lo profano y lo sagrado. Es uno de los tres temas en los que él es autor de la música además de la letra.” Y así, adiós maestro.
El tema que mostraremos de Cohen es el que cierra el disco y con el que se despide de todos también y que pareciera una declaración de amor, de ese amor con el que se encontrará en el más allá:
“I wish there was a treaty we could sign
It’s over now, the water and the wine
We were broken then but now we’re borderline
And I wish there was a treaty,
I wish there was a treaty between your love and mine”
(Ojalá hubiera un tratado que pudiéramos firmar
Se acabó ahora, el agua y el vino
Estábamos rotos, pero ahora estamos en el borde
Y me gustaría que hubiera un tratado,
ojalá hubiera un tratado entre tu amor y el mío
)

Artista: THE WEDDING PRESENT
Disco: Going Going
Sello: Scopitones
Año: 2016
the_wedding_present-going_going
Del sitio http://jenesaispop.com “La primera vez que escucho este ‘Going, Going…’ me doy un buen susto. ¿Se ha pasado David Gedge al post-rock? ¿Ha vuelto el post-rock? ¿¿Pero por qué?? Y es que una serie de pasajes invernales e instrumentales, casi tan inhóspitos como la helada portada, abren el disco… y me hacen temer lo peor. Más teniendo en cuenta que es un álbum bastante largo: ¡veinte temas! Pero, afortunadamente, en eso se queda todo: en un susto. Porque a la quinta canción, ‘Two Bridges’, cuando está a punto de vencerme el sopor, David Gedge me despierta con un fogonazo de fantástico power-pop. Ah, esto ya es otra cosa. Este grisáceo arranque se entiende si se echa un vistazo a su web: “‘Going, Going…’ es una colección de veinte canciones que van desde los paisajes cargados de cuerdas al punk-rock rabioso, cada uno acompañado de un film rodado durante un viaje a través de EEUU por Gedge y la fotógrafa Jessica McMillan”. David Gedge se plantea, pues, el álbum como algo más que una sucesión de canciones: es una obra audiovisual. De hecho, ‘Going, Going…’ se vende en varios formatos, pero siempre acompañado de un DVD. Sin duda, su atmosférica introducción se sostiene mejor como banda sonora. Pero si obviamos este inicio, si despojamos a ‘Going, Going…’ de la excusa cinematográfica, si nos limitamos al plano estrictamente musical, el disco se defiende solo estupendamente bien”.

Artista: Varios + MICHAEL GALASSO & SHIGERU UMEBAYASHI
Disco: in the mood for love
Sello: Virgin
Año: 2000
in the mood for love
Hace más o menos unos tres meses, en un especial sobre el sudeste asiático y a propósito de unas fotos de Angkor Wat que publicamos en el Facebook de Perdidos, un auditor posteaba sobre “cómo olvidar la escena final de la peli ‘In the mood for love’. Bueh!, la banda sonora es tan excelsa que no quedaba otra que investigar. Del sitio http://www.el-parnasillo.com “…Maggie Cheung y Tony Leung en ‘In the mood for love’. Esta orgía de los sentidos obedece a la búsqueda del eterno femenino goethiano emprendida por Wong Kar-wai desde que ligara amor y memoria en la imperecedera ‘In the mood for love’. Su título era un presagio del peso que tendría la música en la narración. Como confesara el director tras su estreno, con el epígrafe quería brindar un homenaje a la canción homónima de Bryan Ferry que, curiosamente, no forma parte de su banda sonora –pero que sí se podía escuchar en el tráiler–. Se trata de una sensual melodía de ritmos orientales que encaja a la perfección con la pasión contenida que se desprende de cada gesto de sus protagonistas. Lo que más se recuerda de ‘Deseando amar’, que es como se tradujo al castellano, es la arrolladora presencia de boleros. Esto, que podría resultarle chocante a un espectador profano, tiene su explicación: en el Hong Kong de los años 60, que es la época en que se desarrolla la acción, los boleros de Nat King Cole sonaban con fuerza. Wong Kar-wai nació en Shangai, pero a la edad de cinco años su familia se trasladó a la antigua colonia británica, la ciudad china más aperturista. Su madre oía en la radio y tarareaba las melancólicas canciones de Cole –ni el uno ni la otra las entendían, pero aun así las sentían, que es lo que consigue la buena música–, de suerte que Wong Kar-Wai ungió ese recuerdo con un barniz indeleble. Las esperas de Chow Mo-Wan (un magnífico Tony Leung) en el restaurante, con el cigarrillo entre los dedos y las volutas de humo nimbando su cabeza, discurren a ritmo de ‘Quizás, quizás, quizás’. El bolero de Oswaldo Farrés dota de una emoción inefable a los encuentros furtivos de la pareja burlada y al mismo tiempo adúltera, citas que rezuman ansiedad y recato a partes iguales. Aunque Maggie Cheung no tenga los ojos glaucos, al oír ‘Aquellos ojos verdes’ no te cuesta imaginar que Mo-Wan está requebrando a Su Li-Zhen por medio de sus miradas lánguidas y serenas. La terna de boleros la completa ‘Te quiero dijiste’, otra emocionante canción que resplandece en la voz de Nat King Cole.”

Artista: RADIOHEAD
Disco: A Moon Shaped Pool
Sello: XL Recordings
Año: 2016
Radiohead - 2016 - A Moon Shaped Pool
Del sitio http://www.mondosonoro.com “No es noticia que, como casi todo lo que tiene que ver con Thom Yorke y compañía, “A Moon Shaped Pool” aparezca con una sobredimensionada expectación, pero sí que des-de el primer momento depare mejores sensaciones que “The King Of Limbs” (tampoco era muy complicado, todo sea dicho). A ello contribuye el inicio con “Burn The Witch”, una canción urgente y directa como hacía tiempo que no se recordaba en el repertorio de los británicos, exhibiendo una intensidad que esta vez no nace de la angustia, sino de apretar bien los dientes. A partir de ahí, con un tracklist en riguroso orden alfabético (aunque uno no cree demasiado en el azar; diría más bien que los nombres están elegidos para que el último corte sea “True Love Waits”, ese viejo conocido), Radiohead vuelven a ser lo que venían siendo, o al menos el grupo al que -para bien o para mal- nos hemos acostumbrado. Las circunstancias no siempre son definitivas, pero el hecho de que la mayor parte de este nuevo material solo lo sea entre comillas (únicamente hay tres canciones verdaderamente inéditas) acaba haciendo que la luna con forma de piscina se convierta en una suerte de contenedor autorreferencial. “OK Computer”, “Kid A”, “Hail To The Thief” o “In Rainbows” se asoman en algún momento, pero lo hacen de manera aislada, hasta el punto de que parece que estemos ante un (buen) recopilatorio de canciones escondidas. O eso, o que han decidido regalarse un homenaje. Temas como “Identikit” o “Daydreaming”, con esas texturas reverberadas y un vídeo que es un auténtico tributo a sí mismos, sirven para reivindicar la vigencia del sonido doloroso y denso que hace años llevaron a lo más alto, solo que ahora se muestra en una toma que sigue siendo bonita, pero de menor al-cance. La atmósfera opresiva funciona en “Decks Dark” (que remite rápido a la época de “Amnesiac”) y especialmente en “Ful Stop”, con una dinámica krautrock; de hecho, son los úni-cos momentos que podrían luchar por hacerse un hueco entre sus mejores canciones (eso sí, difícilmente en un top 10). Entre lo más notable cabe hacer referencia también a los arreglos orquestales de Jonny Greenwood, muchas veces asumiendo el rol de ele-mento central -menos convincentes resultan los coros-, igual que a las líneas de bajo, que aportan pegamento a un conjunto que se revela accesible, respondiendo básicamente a los estándares de Radiohead, pero en el que después de unas cuantas escuchas continúa sin aparecer esa magia que hace que un disco llegue para quedarse. “Desert Island Disk” y “Glass Eyes” son temas que, sin estorbar, no aportan demasiado, mientras que “The Numbers” toma una inofensiva deriva new age (“Somos de la Tierra / y a ella retornamos”). “Present Tense”, con aire de bossanova, sí puntúa más arriba, para dar paso a la electrónica de “Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief” -con un final de mucha altura- y, finalmente, a “True Love Waits”. Seguramente no era necesario volver sobre sus pasos para grabar -en una versión que no mejora la que conocíamos- una pieza habitual en sus conciertos desde 1995 (incluso apareció en el álbum en directo “I Might Be Wrong”); una vez aquí, podemos entenderlo como un guiño a sus seguidores más fieles, pero también -de nuevo- como una manera de cerrar el círculo de una banda que en el fondo siempre se ha tenido como su propio referente.
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